viernes, 27 de junio de 2014

SUPERMAN II

Producción: Alexander e Ilya Salkind; Guión: Mario Puzo, David y Leslie Newman; Música: Ken Thorne (basado en las composiciones originales de John Williams); Director: Richard Lester. Protagonistas: Superman/Clark Kent: Christopher Reeve; Lex Luthor: Gene Hackman; Lois Lane: Margot Kidder; General Zod: Terence Stamp; Ursa: Sarah Douglas; Non: Jack O'Halloran; Perry White: Jackie Cooper; Jimmy Olsen: Marc MacClure; Otis: Ned Beatty.
Poco antes de la destrución del planeta Krypton, tres de sus peores criminales, Non, Ursa y el malvado líder General Zod, fueron desterrados a la zona fantasma, un encierro eterno fuera del espacio y el tiempo vagando por la inmensidad del espacio profundo dentro de una prisión de energía. Gracias a esto sobrevivieron, irónicamente, a una muerte segura si hubiesen permanecido en el planeta. Cuando unos terroristas armados con una bomba atómica secuestran la torre Eiffel de París, Lois queda atrapada en el bajo de un ascensor de la torre. (Lois habia acudido a cubrir el reportaje y que como de costumbre se ha acercado demasiado al foco de la acción). Rápidamente Clark se cambia a Superman y vuela a París a detener a los secuestradores. Pero el ascensor se suelta, y con él la bomba y Lois, que va debajo del ascensor. El ascensor se precipita al suelo y la explosión del aparato es inminente, pero aparece Superman que detiene el
 ascensor: "Iba a este piso, ¿verdad?", le dice a Lois con una sonrisa. Rápidamente Superman sale al espacio con el ascensor y la bomba y lo lanza lejos de la atmósfera de la Tierra. La poderosa bomba explota, y la onda expansiva se extiende por el espacio y alcanza la prisión de los tres criminales de Krypton, liberándoles. Al estar cerca del Sol amarillo han adquirido los mismos poderes de nuestro héroe, y se dirigen a la órbita terrestre. Llegan a la Luna, donde una expedición rusa y americana está realizando unas investigaciones de la superficie lunar. Allí comienzan a darse cuenta de sus fantásticos recién adquiridos poderes, y los aprovechan para asesinar cruelmente a los astronautas
 y cosmonautas, dirigiéndose después hacia la Tierra para gobernar a la débil raza de los humanos...Entretanto, Clark y Lois se encuentran investigando en un hotel de las cataratas de Niágara un caso de fraude, para lo cual se han inscrito como pareja de recién casados en su luna de miel. El pobre Clark intenta así un acercamiento a Lois, pero ésta lo trata con su habitual ingenua indiferencia. Hasta que de pronto, un niño que estaba jugando en la barandilla cae al agua, y Superman aparece para salvarlo. Lois comienza a sospechar de que es extraño que, siempre que aparece Superman, Clark está por allí, pero no a la vista. Así que Lois, convencida de que Clark es Superman, le acusa de ello y él lo niega, diciendo que es absurdo. Pero ella le pone a prueba y se arroja al río para que, si es Superman, la salve. El héroe no tiene más remedio que hacerse el asustado y la ayuda (sin ser visto) cortando una rama con su visión calorífica para que la chica pueda usarla de flotador, pero Lois sale al final del agua, avergonzada y convencida de lo estúpido de su duda. Mientras tanto, los malvados criminales de Krypton han llegado a la Tierra, a un pequeño pueblo de EEUU, y comienzan a sembrar el caos. Lex Luthor se ha escapado de la prisión en un globo gracias a la
 señorita Teschmacher y se dirige hacia el Polo, puesto que ha descubierto que es el refugio oculto de Superman, y allí descubre la Fortaleza de la Soledad y los secretos del héroe. En el hotel del Niágara, Lois se lamenta de su estupidez al considerar a Clark Superman, y entonces ocurre lo inesperado: el joven tiene un tropiezo, esta vez no provocado sino real, y cae con tan mala fortuna que su mano se queda entre las llamas de la chimenea. Lois corre a ayudarle creyendo que se va encontrar la mano quemada, pero está perfecta. Los dos se miran, y Clark, con rabia, se quita las gafas y decide que ya no hay razón para ocultar la verdad. Le confiesa quién es, y ella le dice que está enamorada de él. Y Superman le dice que la va a llevar a su "casa" a contarselo todo. En la Fortaleza, Lois y Superman cenan y pasan la noche
 juntos y a la mañana siguiente siguiente Superman habla con su madre a través de los cristales kryptonianos y le expone su deseo de casarse con esa mujer. Lara es tajante: "Si deseas vivir con una humana y como un humano, deberás convertirte en uno de ellos". Y él acepta: en una cámara de cristal, los poderes de Superman desaparecen, y el joven sale como Clark para siempre. Junto a Lois, regresan a la ciudad, enamorados y dispuestos a empezar una nueva vida, y a medio camino se detienen en un bar de carretera donde tienen un altercado con un camionero bravucón que da a Clark una paliza, mientras el joven ve asombrado su propia sangre por primera vez. En Metrópolis reina el caos causado por los tres criminales kryptonianos liderados por Zod, que han tomado la Casa Blanca y ahora el Daily Planet. Incluso han
 reformado el Monte Rushmore con sus caras. Luthor se ha aliado con ellos, prometiendoles que si encuentran a Lois Lane y la ponen en peligro, se les pondrá a tiro Superman, el hijo de Jor-El, su juez. Ansiosos de venganza, aceptan el trato de Luthor. Pero el desdichado Clark vuelve de camino a la Fortaleza, sólo y dolorido, al haber visto en televisión la terrible amenaza que está sufriendo el planeta, y le implora a su madre otra oportunidad. En el Planet,
 los malvados kryptonianos destrozan las oficinas y amenazan a todos. Todo el mundo se pregunta dónde está Superman cuando se le necesita... Y entonces aparece, desafiando a los tres a salir fuera a luchar. En las calles de Metrópolis se inicia una terrible pelea entre Ursa, Non y Zod contra Superman, equilibrada en
 poder pero no en número. Y los criminales saben que Superman, ante todo, siempre se preocupa por proteger a la gente, y por eso le atacan con un autobús lleno de personas. Entonces Superman, en una estrategia que la gente considera como una huída, echa a volar perseguido por los tres malvados, que llevan a Luthor y a Lois, y acaban en la Fortaleza. Allí prosiguen el combate...Cuando Superman tiene a Zod inmovilizado, Ursa amenaza con matar a Lois y Superman lo suelta. Entonces le dice a Luthor (a quien Zod también iba a matar porque ya no le es útil) en voz baja que si consiguen hacerlos entrar en la cámara de transformación, se
volverán humanos y perderán sus poderes. Luthor le traiciona y Zod obliga a Superman a entrar. Cuando sale, Zod le ordena que se arrodille, tome su mano, y le jure lealtad eterna. Pero todo era una nueva estrategia de Superman, que ha cambiado la polaridad de la máquina, y son los tres malvados los que han quedado sin poderes mientras él estaba a salvo en la cámara. Superman estruja la mano de Zod machacándole los huesos, y los tres son vencidos. Superman lleva a Lois a la ciudad y a Luthor de nuevo a la cárcel. A la mañana siguiente, el encuentro entre Clark y Lois es muy violento. La joven no sabe cómo soportar que él nunca vaya a estar, saber quién es y tener que callar para siempre. Superman decide que es una carga demasiado pesada y con un beso la hace olvidarlo todo. Superman lleva a a la Casa Blanca una nueva bandera para el capitolio y presenta sus
 respetos al presidente, quien se lo agradece. Pero aún le queda una cosa que hacer. Como Clark, va al bar de carretera donde le apaleó el camionero y le provoca para pelear, dándole una buena lección. "Estuve... haciendo pesas". Y con la Tierra de nuevo a salvo, Superman vuela tranquilo y vigilante por el espacio hasta su próxima aventura.
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Dos filmes, rodados de forma casi simultánea y estrenados con poco más de un año de separación. Esa era la intención primigenia de los Salkind y para ello fue contratado Richard Donner, para hacer frente a un reto complicado que le había costado muchos disgustos a un cineasta que había entrado en el proyecto con la ilusión propia del amante del personaje al que se le ofrecía la oportunidad de su vida. Con la intención de hacer de los dos filmes el canon por el que después se midieran las inevitables secuelas, Donner tuvo que imponer una y otra vez su visión (y la de Tom Mankiewicz) a unos productores cuyo poco temple se fue erosionando conforme el rodaje durante 1977 iba avanzando y los enfrentamientos con el director se hacían más y más recurrentes.
 Pero el estruendoso éxito de ‘Superman’, sus más de 300 millones de recaudación, el halago unánime de crítica y público y los varios Oscar a los que estuvo nominado parecieron motivos más que suficientes para provocar un hiato en la dificil relación que Donner mantenía con los Salkind y su socio, Pierre Spengler. Impulsado por el éxito de la primera parte, Donner pretendía hacer la segunda más grande y atrevida, con la plena esperanza de poder volver a sorprender al público como ya lo había hecho gracias a nuevas mejoras en las técnicas de efectos visuales. Y si quería lograr llegar a tiempo a la fecha de estreno inicialmente prevista para el verano de 1980, tenía que empezar a rodar en febrero de 1979, sobre todo para evitar perder los nombres clave del equipo técnico que habían colaborado con él en el primer filme. Sin nuevos incentivos económicos sobre la mesa (algo que habla de forma muy negativa acerca de los Salkind) el agente de
 Donner le sugirió que no volviera a Inglaterra para una secuela que le llevaría dos meses más de rodaje en los que se filmarían las secuencias necesarias para completar el guión inicialmente previsto, a los que se sumarían unos cuantos más de segunda unidad. Pero ‘Superman’ significaba para Donner mucho más que dinero. Era su pasión y, en sus palabras “estaba determinado a finalizar el trabajo por el mero hecho de que quería proteger lo que había realizado”.  Excitado por la oportunidad que la secuela le otorgaría de cara a revisitar y reimaginar todo aquello que había aprendido durante el rodaje de la primera parte en lugar de confiar plenamente en lo que se había filmado dos años antes, Donner se encontró con un Alexander Salkind reticente a sufragar el compromiso del cineasta o a tolerar su franqueza una vez más llegado el caso. Declarando su intención de “no formar parte de la franquicia más allá de la segunda parte”, un inesperado y escueto telegrama rescindía oficialmente su contrato el 15 de marzo de 1979. A Donner se le partía el alma. Con el firme propósito de
 controlar de forma férrea todos los aspectos de la producción sin tener que hacer frente a la constante oposición del director al cargo de la misma, Alexander e Ilya Salkind retomaron su colaboración con Richard Lester, con el que ya habían cosechado bastante éxito en las dos entregas de "Los tres mosqueteros" (The three musqueteers, 1973) y se pusieron manos a la obra para acometer un rodaje que fue como la seda con todo el trabajo de pre-producción ya hecho y las bases del personaje perfectamente asentadas. Estrenada con gran éxito, la sombra de ‘Superman’ alentó al público durante los momentos iniciales a acudir en masa a las proyecciones de "Superman II" (1980) y se llegó a percibir que la cinta podía barrer el récord de taquilla logrado por su predecesora, algo que finalmente quedó en agua de borrajas, saldándose la recaudación del filme en unos
 nada desdeñables 108 millones de dólares que, no obstante, suponían poco más de un tercio de lo que la cinta de Donner había logrado dos años antes. Ajenos a todo el tumulto que la producción de la cinta había acarreado, pocos fueron los que se llegaron a dar cuenta de las notables diferencias entre el material rodado por Lester y aquél que Donner había filmado dos años antes: no sólo las apariencias de Christopher Reeve y Margot Kidder habían cambiado ostensiblemente (el primero con mucha más masa muscular, la segunda con diferente tono de cabello y más delgada) sino que el tono con el que Lester se había aproximado al guión hacía mucho más hincapié en un humor de inclinaciones slapstick, obviando en la gran parte del metraje el
 halo de verosimilitud que Donner había logrado aportar al personaje con su ejemplar trabajo. Los cambios de Superman II son notables a día de hoy porque en 2006 salió a la luz un nuevo montaje de la mano de Richard Donner con lo que fue su idea de inicio para la película. De no haber salido, nos hubiese sido difícil averiguar el planteamiento del director y una vez visto podemos sacar a la luz los defectos de la de Lester y que antes no veíamos pero que una vez comparada son casi letales. El comienzo de Superman II. La aventura continúa nos lleva a París donde unos
 terroristas han insertado una bomba de hidrógeno en el ascensor de la torre Eiffel. Allí está Lois recogiendo la noticia para llevarse el premio Pulitzer y metiéndose en problemas. Uno de los terroristas es el ya fallecido Richard Griffiths, el tío Vernon de Harry Potter. Superman aparece y lanza el ascensor fuera de la estratosfera y al estallar en el espacio rompe la prisión donde Zod, Ursa y Non están encerrados con lo que comienza la real aventura para el personaje. Ésta escena se rodó enteramente por Lester ya que el planteamiento de Donner se alejaba de ésto. Sin embargo, una de las facilidades para averiguar quien rodó cada escena reside en Lois. Margot aparece muy delgada y demacrada en la versión de Lester que se rodó tiempo después a la de Donner. En la
 versión del 2006 veremos como luce mejor y está algo mas favorecida. La base de ésta historia tiene su peso fuerte en Terence Stamp quien logra dar a Superman un villano a la altura y hasta ahora el mejor de las cuatro entregas. De la misma forma, los secuaces, Ursa y Non forman un compendio atípico pero compacto que logra aumentar la expectación de tal forma que la batalla en plena calle contra el hombre de acero está muy bien realizada, ofreciendo unos magníficos efectos especiales. Pero mucho antes de toda ésta situación, tiene lugar un suceso que falla en ésta versión. la decisión de Superman por abandonar sus poderes para estar con su amada Lois. Tras hacerlo y recibir una paliza de manos de un camionero, a Superman le dura poco la "humanidad carnal" y decide volver a su fortaleza de la soledad para
 reconvertirse en el hombre de acero. En pantalla solo vemos a Superman reconvertido sin mas. ¿Donde está la explicación? La respuesta la tiene Donner en su versión. Y a raíz de esto, notamos una falta considerable. Marlon Brando no aparece en la cinta de Lester. La razón es que a pesar de estar en el primer montaje, los requerimientos y el poco entendimiento con los productores hicieron eliminar por completo su aparición obligando a buscar otros métodos como un nuevo recitador kryptoniano y a la propia madre de Superman, Lara quien sería en éste caso la que le abriría el camino a su exilio carnal, lo cual choca si lo comparamos con la primera entrega de 1978. Es evidente al ver los títulos de crédito
que no hay rastro de Marlon Brando por ningún sitio, ni siquiera en el comienzo donde el juicio a Zod es narrado por las voces exteriores. Y como remate shakespiriano tenemos a una Lois Lane que olvida todo lo relacionado con Superman/Clark cuando éste le da un "superbeso". Otro nuevo poder es el de lanzar una "superpegatina" de celofán a sus enemigos para envolverlos al mas puro estilo Spiderman. Esta vez John Williams se aleja del proyecto (aunque increíblemente volvería en Superman IV) y le deja su batuta a Ken Thorne quien utiliza toda la composición existente para seguir los pasos del autor original por lo que la diferencia es mínima. De la misma forma el inicio de la obra con el tema de Krypton, la unión al juicio de Zod y el paso al tema principal es brillante.